La vida no es un camino de rosas. Creces pensando lo contrario; creces protegido, rodeado de personas que darían la vida por ti, que te hacen la vida más fácil. Pero llegará el momento en el que tengas que salir al mundo tú solo. Ya sea a comértelo, a analizarlo o a escribirlo. Ese momento llega, para algunos antes, injustamente, para otros después. Pero llega. Tal vez haya momentos en los que te hundas, en los que pienses el por qué estás aquí, o el por qué debes seguir adelante.
Yo ya conozco mis motivos para no rendirme. El primero, es hacer que ellos se sientan orgullosos. Ellos, mis modelos a seguir. Ellos, que aceptan lo que les ha dado la vida con una sonrisa en la boca. Tal vez poca gente me entienda, pero merece la pena intentarlo. Ellos han hecho de un, en un inicio problema, el mayor orgullo de sus vidas. Él, siempre fuerte y dispuesto a sonreír. Ella, siempre cariñosa y comprensiva, dispuesta a escuchar.
Pocas personas saben lo que han sufrido, pero ellos jamás se han dado por vencido. Han luchado en las mejores y en las peores, solo por verlo crecer feliz. Y yo, como su hermana, se que aunque no sea capaz de decirlo, les agradece cada sacrificio y cada batalla. Siempre les sonríe cuando los ve, sin saber que ese es el mejor premio que ellos puedan recibir.
Mi segundo motivo es mi hermano, mi bebé, el que siempre, incluso dentro de 20 años, será mi pequeño. Porque él es así, pequeño. Pero muy grande a la vez. Él es mi mayor impulso. Siempre ha sabido comprenderme, aunque no pueda aconsejarme. Ha sabido, con simples miradas, animarme en cada momento. Y ha sabido sonreír siempre para mí. Es, para mí, un ejemplo en la vida. Algunos pensarán que es una pena, o que tal vez lo miremos y pensemos con lástima. Pero no saben cuanto se equivocan. Hace años le tenía celos porque captaba toda la atención, y ahora, incluso capta la mía. Tal vez él no lo sepa, porque yo no se lo demuestro y digo lo suficiente, pero lo quiero más de lo que nunca querré a nadie. Y se que él también me quiere. Y puede que algunos lo duden, pero siempre me tendrá para cuidarlo, y darle la mejor vida que pueda tener.
Mi mayor motivo para dar paso tras paso es saber que algún día, será mi responsabilidad, y que dependerá de mí. Pero jamás supondrá una carga, aunque lo pueda parecer. Porque oírlo reír será suficiente recompensa para cualquier esfuerzo.
