Es como llegar a un lugar lleno de personas y sentir que nadie te ve. Apareces, saludas, te miran, y sin una palabra continúan, exactamente tal y como estaban antes de ti. En cualquier película americana de serie B pensarías ''¿he muerto?'', pero aquí no lo haces. Porque esto es la vida real, duele como tal, y no siempre la trama es buena.
Puede que decidas ignorar el hecho, aunque te persiga más de lo que tu qerrías, y te unas a lo que quiera que esté haciendo el conjunto al que (en teoría) perteneces.
Y así, día tras día. hasta que comienzas a darte cuenta de que estás cambiando. No el mundo, o tal vez el mundo también, pero sobre todo tú, sobre todo tu forma de verlo.
Quizás intentes negarlo, negártelo a ti, decirte que no, que es imposible, pero de pronto la ilusión te abandona. De repente, te das cuenta de que estás en un pozo, en una cueva, rodeada de espejismos y de sombras, y de que nada es como pensabas o como parecía.
Puede que salgas, o puede que te quedes ahí. En cualquiera de los dos casos, el augurio nunca será bueno.
Porque el ser humano es un animal de manada, comunitario y social, y en ambos finales entiendes que tú no formas parte de ningún conjunto.
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martes, 29 de agosto de 2017
lunes, 13 de marzo de 2017
Bane.
Después de tantos años, pocas cosas duelen más que la carencia de palabras; que sentarme aquí delante y ser incapaz de hacer eso que hacía antes.
Porque hace un par de años me daba miedo que los demás conociesen lo que pienso y como me siento, y ahora me da pánico saberlo yo. Y al fin y al cabo, escribir no más que una forma de abrirse a sí mismo, y quizás por eso ya ni quiero ni puedo hacerlo más.
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