Hace poco me dio por andar despacio, por saborear la vida y recordar los segundos. Al principio, la inercia me empujaba, pero con el tiempo me acostumbré a sentir más fuerte, con más intensidad.
La vida es un camino inevitable; para unos un problema sin solución, y para otros un libro por escribir.
Pero la veas como la veas, es algo. Y como todo ''algo'', tiene su final. Pasar por ella y no disfrutarla, sería algo así como ir a un cumpleaños y no comer tarta.
Ayer salí a pasear entre letras, y me dí cuenta de que mucha gente va a cumpleaños y no come tarta. Mucha gente se siente atada a la vida por obligación, y no por privilegio.
La tristeza es como una enfermedad que produce pandemia; es contagiosa, y cuando la sufres, piensas que no tiene solución. Pero yo conozco una solución. Bueno, en realidad, conozco unas cuantas, pero la que predomina sobre las demás, es la risa.
La risa, como medicamento, debería venir con prospecto e instrucciones. Yo pondría dos principales:
1.) No aplicar risa a tristezas inmediatas y recientes.
2.) En el caso de dichas tristezas, recurrir previamente a un poco de llorera, y reír cuando no apetezca llorar más.
Creo en la felicidad perpetua. Por eso mientras paseo entre poemas, le devuelvo sonrisas a la gente con miradas tristes. Y creo que las sonrisas, al igual que la tristeza, son contagiosas.
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miércoles, 29 de mayo de 2013
martes, 28 de mayo de 2013
Ftre.
Tengo una mala noticia: ayer crecí. No, no de estatura, sino de malas experiencias. También tengo una buena noticia: tan pronto me había dado cuenta, lo remedié. No me gustó el sentimiento el poco tiempo que perduró.
Los adultos no saben nada de la vida; no saben amar ni querer de la forma en la que lo hacemos los niños, ni tampoco saben divertirse con una caja de cartón.
Los adultos de hoy en día están muy malcriados, son demasiado materialistas; ellos solo buscan coches, ellas solo buscan joyas, y en general solo buscan dinero.
Los adultos tienen mucho que aprender, y nosotros mucho que enseñarles. Cuando todos los adultos aprendan a querer como un niño, el mundo será un lugar mejor.
Hasta entonces, niños, tened paciencia. Son personas testarudas y perdidas, de ojos cerrados, que solo necesitan comprensión.
Los adultos no saben nada de la vida; no saben amar ni querer de la forma en la que lo hacemos los niños, ni tampoco saben divertirse con una caja de cartón.
Los adultos de hoy en día están muy malcriados, son demasiado materialistas; ellos solo buscan coches, ellas solo buscan joyas, y en general solo buscan dinero.
Los adultos tienen mucho que aprender, y nosotros mucho que enseñarles. Cuando todos los adultos aprendan a querer como un niño, el mundo será un lugar mejor.
Hasta entonces, niños, tened paciencia. Son personas testarudas y perdidas, de ojos cerrados, que solo necesitan comprensión.
jueves, 23 de mayo de 2013
121
La oscuridad se apodera de las calles de la ciudad. La luz enfermiza de las farolas brilla de forma escasa, mientras multitud de personas caminan dirección a diossabedonde con bolsas cargadas de botellas de alcohol. Una ambulancia se dirige a toda prisa al hospital más cercano. Las salas de cine están llenas, los teatros resurgen, y el aeropuerto contempla inerte miles de saludos y despedidas. No importa la hora, ahí fuera siempre hay acción.
Sin embargo, aquí dentro llega una hora donde las luces se apagan y las palabras sobran y hacen falta. Cada noche la misma historia, cada noche vuelta a empezar. Es como si con la oscuridad, triunfara la tristeza, el desasosiego. Todas la noches reinan las lágrima, y se dan los sollozos como banda sonora. Banda sonora de nadie, banda sonora que nadie escucha, ni si quiera por casualidad.
Solo los espíritus de generaciones antiguas me escuchan a altas horas de la noche, pero tal vez yo, en la soledad de mi cuerpo, tenga suficiente como para no querer hacerme oír.
Mientras que la ciudad siempre está llena de risas, llantos, lloreras, sollozos y sonrisas, mi mundo está lleno de nada.
Sin embargo, aquí dentro llega una hora donde las luces se apagan y las palabras sobran y hacen falta. Cada noche la misma historia, cada noche vuelta a empezar. Es como si con la oscuridad, triunfara la tristeza, el desasosiego. Todas la noches reinan las lágrima, y se dan los sollozos como banda sonora. Banda sonora de nadie, banda sonora que nadie escucha, ni si quiera por casualidad.
Solo los espíritus de generaciones antiguas me escuchan a altas horas de la noche, pero tal vez yo, en la soledad de mi cuerpo, tenga suficiente como para no querer hacerme oír.
Mientras que la ciudad siempre está llena de risas, llantos, lloreras, sollozos y sonrisas, mi mundo está lleno de nada.
sábado, 4 de mayo de 2013
Hemicraneal.
(Esto pensará mi cabeza en la graduación.)
''El tiempo ha pasado, y sigue pasando. No se para, sigue adelante.
Esta etapa se termina, y, por mucho que a primera vista nos alegremos, en el fondo estamos teñidos de tristeza.
Se acabó, se ha acabado esa rutina de levantarse todos los días a las 7:30 de la mañana, de pasar seis horas con personas que, hace un año, tal vez eran unos desconocidos, y ahora son más que simple compañeros. Son amigos. Se han acabado las risas en clase por cualquier idiotez, o el quedarse de pie media hora por llegar tarde. Todo eso se terminó. E, inevitablemente, tras este día, muchas personas no volverán a hablarse como confidentes, no volverán a ser más que compañeros, y volverán al área de conocidos. Quedarán en el recuerdo, y cuando hablemos de ello dentro de unos años, no podremos evitar reír, mientras nos invade un sentimiento indescriptible de nostalgia. Hemos puesto fin a una fase, para poder comenzar otra.
Este día va a marcar un antes y después en nuestras vidas. Porque no es un día cualquiera. Es el último día en el que, realmente, seremos una comunidad, una piña. Y mañana, cuando despertemos con un dolor de cabeza del quince, unos reirán, al acordarse de no todas las burradas que haremos esta noche. Pero otros, como yo, no podremos evitar llorar. Mañana empezaremos a vivir como adultos, independientemente de nuestra edad. Esta noche es una noche de cambios, en la que entramos como estudiantes de bachillerato, y saldremos como novatos de universidad.
Hemos pasado juntos demasiado tiempo, nos hemos convertido en parte de otras personas, y siempre estaremos en sus futuros recuerdos.
Pero ahora se abre una puerta nueva para nosotros; no os dejéis engañar, no somos la generación perdida. Somos una generación que sabremos sacar provecho de nosotros mismos, de las mejores y las peores situaciones, somos una generación más; pero diferente. Siempre seremos diferentes.
Los años que nos esperan van a ser duros, pero tan irrepetibles como los que hemos dejado atrás. Y tal vez, por eso, deberíamos salir de aquí esta noche con la cabeza bien alta.
No nos engañemos: nos esperan decepciones, nos esperan llantos y lloreras, y tal vez nos esperen demasiadas desilusiones. Pero también nos esperan risas, veranos inolvidables, nuevos amigos y, por qué no, a más de uno el amor.
Por eso, compañeros y amigos, yo os invitaría a avanzar ahora con más fuerza que nunca, a vivir estos años universitarios de forma inigualable y, sobre todo, a no olvidar jamás lo que, hoy, esta noche, ahora mismo, estamos dejando atrás.
Porque lo vamos a echar de menos, y porque hoy, esta noche, ahora mismo, hemos dejado de ser unos niños, a los ojos de cualquiera que nos vea; emocionados y fuertes.''
''El tiempo ha pasado, y sigue pasando. No se para, sigue adelante.
Esta etapa se termina, y, por mucho que a primera vista nos alegremos, en el fondo estamos teñidos de tristeza.
Se acabó, se ha acabado esa rutina de levantarse todos los días a las 7:30 de la mañana, de pasar seis horas con personas que, hace un año, tal vez eran unos desconocidos, y ahora son más que simple compañeros. Son amigos. Se han acabado las risas en clase por cualquier idiotez, o el quedarse de pie media hora por llegar tarde. Todo eso se terminó. E, inevitablemente, tras este día, muchas personas no volverán a hablarse como confidentes, no volverán a ser más que compañeros, y volverán al área de conocidos. Quedarán en el recuerdo, y cuando hablemos de ello dentro de unos años, no podremos evitar reír, mientras nos invade un sentimiento indescriptible de nostalgia. Hemos puesto fin a una fase, para poder comenzar otra.
Este día va a marcar un antes y después en nuestras vidas. Porque no es un día cualquiera. Es el último día en el que, realmente, seremos una comunidad, una piña. Y mañana, cuando despertemos con un dolor de cabeza del quince, unos reirán, al acordarse de no todas las burradas que haremos esta noche. Pero otros, como yo, no podremos evitar llorar. Mañana empezaremos a vivir como adultos, independientemente de nuestra edad. Esta noche es una noche de cambios, en la que entramos como estudiantes de bachillerato, y saldremos como novatos de universidad.
Hemos pasado juntos demasiado tiempo, nos hemos convertido en parte de otras personas, y siempre estaremos en sus futuros recuerdos.
Pero ahora se abre una puerta nueva para nosotros; no os dejéis engañar, no somos la generación perdida. Somos una generación que sabremos sacar provecho de nosotros mismos, de las mejores y las peores situaciones, somos una generación más; pero diferente. Siempre seremos diferentes.
Los años que nos esperan van a ser duros, pero tan irrepetibles como los que hemos dejado atrás. Y tal vez, por eso, deberíamos salir de aquí esta noche con la cabeza bien alta.
No nos engañemos: nos esperan decepciones, nos esperan llantos y lloreras, y tal vez nos esperen demasiadas desilusiones. Pero también nos esperan risas, veranos inolvidables, nuevos amigos y, por qué no, a más de uno el amor.
Por eso, compañeros y amigos, yo os invitaría a avanzar ahora con más fuerza que nunca, a vivir estos años universitarios de forma inigualable y, sobre todo, a no olvidar jamás lo que, hoy, esta noche, ahora mismo, estamos dejando atrás.
Porque lo vamos a echar de menos, y porque hoy, esta noche, ahora mismo, hemos dejado de ser unos niños, a los ojos de cualquiera que nos vea; emocionados y fuertes.''
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