En momentos como esta noche, necesito leer aquellas palabras que me regalabas, recordar momentos furtivos o encuentros robados, sentir el calor del que ahora soy incapaz.
Porque a veces, como ahora, se cae un ladrillo y soy un poco más humana, hasta que la almohada lo vuelve a colocar en su sitio.
A veces no siento, y quiero sentir. Y entonces, la rabia me consume, la ira se apodera de todo, y las ganas de reír se multiplican en lágrimas que no salen.
A veces tropiezo y siento. Siento rabia e ira, tristeza, siento desesperación. Reclamo amor como un perro abandonado.
Después miro arriba y pienso lo de siempre: "si estás sola, nadie te hace daño".