Esto tiene sus puntos buenos y otro no tantos, aunque en estos casos, tal vez los buenos sean más numerosos.
Por ejemplo, los conocidos como bebés probetas. La fecundación in vitro es algo útil y aceptado, ya que es un proceso que no hace daño a nadie y con una finalidad no solo provechosa, sino ''bonita''; el que dos personas sean padres. Cuando una pareja, un matrimonio, busca ser padres con todo su afán, pero no son capaces, suele ser porque alguno de los dos tiene un problema cercano a la esterilidad: a lo mejor los espermatozoides mueren antes de llegar al óvulo, o este tiene una ''paredes'' demasiado fuertes, con lo cual por mucho que lo intenten sería muy complicado que lo consiguieran sin ayuda de la ciencia. Es casos como este, la fecundación in vitro se ocupa, a través de diferentes métodos (implantar un espermatozoide directamente en un óvulo, y si esto tampoco funciona, extraer el óvulo, fecundarlo e introducirlo de nuevo en el útero, por ejemplo) de conseguir que la mujer se quede embarazada.
Aunque puede haber casos, tanto naturales como ''provocados'' en los que el feto que surja de la unión del óvulo y el espermatozoide tenga problemas físicos o mentales, ya conocidos antes de su nacimiento. Como puede ser por ejemplo, el síndrome de Down. En casos así, se puede utilizar la ingeniería genética, que es la alteración del genotipo de un individuo con el fin de elegir el fenotipo que tendrá antes de su nacimiento o de alterar el fenotipo de una persona que ya ha nacido. Dicho con otras palabras; alterar su ADN con distintos propósitos, uno de los cuales sería el mencionado anteriormente: evitar que el bebé que nazca padezca graves enfermedades, ya sean hereditarias o no.
Hace tiempo se rumoreaba que la ingeniería genética además de ésto, podía cambiar las facultades de una persona para mejorar sus capacidades: desde hacer que sea más ''guapa/o'' hasta otorgarle más memoria o inteligencia. A día de hoy, esto no es un rumor, y ha llegado hasta tal punto en el que ya hay países en los que existe una opción para las parejas que quieren tener un hijo llamada: niños a la carta. Aquí es donde comienzan (en opinión de muchos) los aspectos negativos de la ciencia. Los ''niños a la carta'' no son otra cosa que fetos alterados genéticamente pero no para evitar enfermedades o similares, sino para que los padres puedan elegir como van a ser sus hijos: el color de los ojos, la estatura, la fuerza, la condición física, ¿la inteligencia?... A parte de ser un gasto inútil científicamente, moralmente me parece también algo inaceptable. En vez de malgastar el dinero y la ciencia en cosas así, ¿Por qué no aplicar la ingeniería genética a personas que tal vez lo necesiten mucho más? ¿O buscarle más usos útiles a la salud de las personas? Como por ejemplo, y uno de los casos más conmovedores, utilizar la terapia o ingeniería génica para tratar a los niños burbujas.
Los niños burbujas son niños que han nacido con unos glóbulos blancos defectuosos, con lo cual no tienen defensas ante ningún tipo de enfermedad y son propensos a ponerse malos con cualquier cosa que coman, hagan o toquen. Con lo cual, solo pueden vivir en ambientes esterilizados. Pero se ha descubierto una posible cura, que ya ha sido probada, de manera exitosa en algunos casos, desastrosa en otros (algunos niños desarrollaron leucemia): la terapia génica que los traería a la vida normal sería extraer las células hematopoyeticas del niño afectado, quitarles el gen defectuoso y sustituirlo por uno que sea bueno y compatible, y devolverle las células hematopoyeticas al niños. Se han hecho diferentes estudios sobre esto, en los cuales la mayoría de los niños conseguían ser curados, aunque durante un determinado período de tiempo, teniendo que volver a someterse al tratamiento una vez que este dejaba de ser efectivo.Pero ha habido casos en los que no ha funcionado, atribbuyendo los científicos esto a un error en la cantidad de células tomadas, o a ciertos efectos secundarios.




