Si la lógica tiene lógica, ¿No deberíamos seguir siempre los mismos pasos a la hora de responder una pregunta? ¿O de confeccionar una teoría?
Todo científico que se precie o toda persona que quiera responder bien a algún tipo de cuestión científica, debe seguir unos pasos a primera vista sencillos, pero para los que son necesarios mucha meditación.
El primer paso es, como no, la observación. No mirar, sino observar. Con detenimiento, pues para hacerte preguntas sobre algo, debes entenderlo, y para entenderlo hay que conocerlo. Y no hay mejor manera de conocer algo que preocupándote tú mismo, no debes fiarte ni basarte en pensamientos ajenos, a menos que los compruebes antes.
El segundo paso es el planteamiento de un problema. Esto consiste en plantear las inquietudes o las preguntas que surgen tras la observación. Hemos de plantear estos problemas de manera científica pero simple y sencilla, que la puede entender todo aquel que lo quiera leer, investigar o comprobar.
Tras esto, viene una hipótesis previa, que es, simplemente, dar respuestas que tienen alguna posibilidad de ser antes de llegar al siguiente paso. Para esto hay que ''echarle'' imaginación, ya que al no haber comprobado nada antes, tienes que indagar dentro de tu propia cabeza posibles respuestas.
Ahora, viene lo más importante, a la par que lo más complicado. Es la experimentación. A través de diferentes pruebas y comprobaciones debemos dar una respuesta a la pregunta planteada inicialmente, demostrando que es cierta. Y tras haber hecho esto, damos lugar al último paso, que es la conclusión. No es más que la respuesta al problema, dicha en forma de teoría. Y, al igual que el problema, debe ser dicha o planteada de una manera simple y comprensible.
No todos podemos aplicar los pasos del método científico, pero si todos podemos reconocerlos en otros descubrimientos ya hechos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario