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jueves, 12 de enero de 2012

E1T3. Desigualdades; cuestión de vida o muerte.

El mundo tiene demasiadas cosas para los pocos entre los que las repartimos, pero demasiadas pocas para todos sus ocupantes.
No todos vivimos igual, no todos tenemos lo mismo, pero en teoría, sí todos somos iguales. Somos personas, seres humanos. No animales, aunque en ocasiones, lleguemos a parecerlo.
España y Angola, Granada y Luanda, las dos caras de una moneda. Dos personas que nacen el mismo día y a la misma hora, deberían tener más o menos la misma esperanza de vida. En cambio, una persona que nace en España lo más seguro es que viva hasta 30 años más que el nacido en Angola.
Algunos lo ven como suerte : ''Nosotros hemos nacido aquí, ellos allí... No es culpa de nadie.'' Yo, más que eso, lo veo como egoísmo. Nosotros tenemos de todo, vivimos cómodos, ¿Por qué hemos de preocuparnos por nada más?  ¿Que más da lo que pase a kilómetros de aquí mientras puedas dormir todas las noches tapado o comer turrón en navidad? Somos crueles, egoístas. Tratamos a las personas como animales, les damos menos importancia por el hecho de que tienen menos dinero. Pero es que, si no tienen nada, es por nuestra culpa.
Cuando una persona nace en España, es atendida por médicos que están pendientes de todo durante el parto, se la examina en busca de problemas que puedan solucionar, se le da una educación básica, y siempre puede contar con la ayuda de médicos que puedan curarlos de enfermedades que en nosotros no dejan más mella que una pequeña señal, tales como la varicela. Puedes encontrar un psicólogo si estás deprimido o incluso un dietista que te diga que y como comer para vivir más y mejor. Se podría decir que vivimos ''de lujo''.
En cambio, cuando alguien nace en un país como Angola... a mi parecer lo que deberíamos sentir es pena. El bebé no creo que pese más de dos kilos, ya que la madre no ha encontrado alimento suficiente para encontrarse sana. Además de carecer de cualquier recurso médico, hay enfermedades mucho más serias que en países más desarrollados (malaria o sarampión), y pueden morir de una gripe que para nosotros sería como un resfriado porque no saben como curarla. Y aunque supieran, no encontrarían los medios. Allí no se recibe ningún tipo de educación. Si no hay dinero ni para comer a diario, ¿Cómo van a estudiar cualquier cosa? Lo más seguro es que si es mujer, se quede embarazada antes de lo que aquí consideramos la mayoría de edad. Y se la consideraría afortunada si sobreviviera al parto. Tanto ella como su hijo. Y a lo largo de su vida lo más seguro es que tenga más de un hijo, a los que tendrá que cuidar y mantener, el poco tiempo que le quede. Al final, morirá de alguna enfermedad, puede que de sida, o puede que de cualquier otra. Es muy poco probable que supere los 40 años. Es casi imposible.
Y todo esto lo causa una situación de pobreza extrema, todo esto lo causa que países ricos se nieguen a ayudar.
Eso de que somos todos iguales es mentira. Vivimos en un mundo tan materialista que el que más tiene es el más importante.


Es irónico que unos tengan tanto y otros tan poco. Es sarcástico que una persona se muera de hambre mientras otra tira kilos y kilos de comida a la basura.
Parece que el mundo se ría de nosotros.

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