Vivimos en la era que se ha beneficiado de todos los descubrimientos provenientes de los distintos campos de la ciencia, desde la medicina hasta la tecnología. Y de los cuales no tenemos demasiado en cuenta, no conocemos sus historias ni como se descubrieron o se crearon. Entre uno de estos ''brillantes inventos'' encontramos uno que ha salvado más vidas de las que han quitado las guerras; la penicilina, descubierta casi en su totalidad por Alexander Fleming en el 1928. Pero, como todos sabemos, este descubrimiento fue accidental. Fleming trabajó como catedrático en bacteriología en la universidad de Londres. En una de sus muchas investigaciones, descubrió la lisozima, en el año 1922, que es un antiséptico natural que se encuentra en las lágrimas, la secreciones y algunas plantas. Años más tarde, descubrió la Penicilina, al dejar abierta una de las placas de sus investigaciones. Al ir a verla, descubrió que ahí había crecido un moho. Esto no le extrañó, ya que en aquella época era normal que pasaran ciertas cosas como aquella, pero lo que si observó detenidamente fue que este moho no dejaba vivir a las bacterias que se encontraban a una distancia demasiado próxima a él. Tras varias investigaciones, descubrió que ese moho, al que llamó penicillium, mataba a ciertas bacterias a cierta distancia. Pero, no podía ser inyectado directamente a un ser humano ni a un organismo vivo, ya que no estaba purificado. Por esta razón, el descubrimiento se quedó estancado en este punto. Mas en el año 1935, Erns Boris Chain, un judío que se refugió en Inglaterra para huir de los nazis, comenzó a trabajar en el laboratorio de bioquímica de la universidad de Oxford, y tras leer los informes escritos anteriormente por Fleming, decidió descubrir una solución para el problema de aislar la penicilina de sus impurezas junto a Florey. En 1939 empezaron a trabajar con ella, comprobando que era una sustancia muy inestable. Comenzó con una liofolización (proceso por el cual se congela una masa acuosa y luego se somete al vacío, perdiendo así el agua a través de la sublimación, de manera que las enzimas se secaban sin perder su actividad) y obtuvo un polvo de color oscuro, formado por penicilina y algunas impurezas. Tras esto, decidió disolverlo en metanol y así disolvió la mayoría de las impurezas, provocando que la penicilina volviera a ser inestable. Para solucionar esto, sometió el producto de nuevo a otra liofolización, de manera que se obtenía un producto estable y parcialmente purificado. Tras esto, se llevaron a cabo los ensayos biológicos con ratones, los cuales tuvieron mucho éxito, y finalmente se reconoció a la penicilina como un antibiótico, gracias al cual se han salvado millones de vidas.
Cuando Fleming se enteró de todo esto, se dirigió a Oxford para hablar con Chain y Florey.
''Ustedes han hecho algo de mi sustancia''
Esas son las palabras que les dijo Fleming en cuanto los vio. Tras esto, lo único que tuvieron que hacer fue purificar aún más la penicilina y comenzar a hacer pruebas con seres humanos, y gracias a un laboratorio americano consiguieron producir penicilina a gran escala.
El primer uso terapéutico que se le dio a este antibiótico fue en el 1942, año en el cual un amigo de Fleming se encontraba en estado crítico debido a una meningitis estreprocócica, y desesperado, Fleming le inyectó la penicilina directamente en la médula espinal, sin tener en cuenta efectos secundarios que se pudieran dar. A los pocos días, el enfermo mejoró hasta curarse por completo. Esta curación casi milagrosa fue portada de la revista Times bajo el nombre de Penicillium.
Tras esto la penicilina comenzó a producirse en masa, y en la siguiente década salvó gran cantidad de vidas, incluidos enfermos de la segunda guerra mundial, debido a las curaciones que se les daba en campaña.
Fleming fue uno de los hombres más admirados de aquella época, debido a una casualidad que incluso a día de hoy sigue salvando vidas y curando enfermedades.
que mono el blog! te sigos un beso desde
ResponderEliminaryoupaintmylife.blogspot.com
Vale, escribes bien y sabes darle tu toque. Me resulta agradable leer tus artículos.
ResponderEliminarPero siempre puedo ponerte pegas: deberías haber dicho que la penicilina es un antibiótico y qué son los antibióticos...