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miércoles, 19 de octubre de 2011

E1T1. Lo que conocemos es una gota, lo que ignoramos, el océano.

No todo ha sido siempre como es ahora. Hace tiempo, mucho tiempo, las cosas eran más diferentes de lo que nosotros pensamos. Tan pronto podían  ignorarte por ser mujer como condenarte a la hoguera por decir verdades. El mundo ha sido desde su principio, creado 'por y para' los hombres, o por lo menos así de pensó durante un tiempo. Esto ha causado que desde siempre hayamos sido un poco más ''egocéntricos'' de lo necesario, hasta el punto de creernos el centro del universo, y tomar por loco al que dijera lo contrario. Esto nos pasó por pensar que el mundo ha sido creado solo para nuestro disfrute.

Hace años, muchos años, el universo ''era diferente''. Por lo menos, teóricamente. Astrónomos y astrólogos hablaban de un modelo geocéntrico. Es decir, la tierra está en el centro del universo y todas las errantes giran en torno a ella. Filósofos tales como Aristóteles defendían esta teoría, que hoy nos parece tan absurda. Pero, en aquel tiempo, en aquella época, donde se consideraba a la astrología una ciencia tan válida como la astronomía, y donde no había medidas exactas, aquel modelo era válido porque tenía un fundamento, tenía cierta lógica. Esta teoría tan bien fundamentada, detuvo el avance de los conocimientos de la astrología durante unos mil quinientos años.

Tras tanto tiempo, un ''loco'' llamado Copérnico, defendió un modelo aparecido mucho antes, pero que se había rechazado por completo al dejar a la tierra en el lugar de una errante más. Este modelo fue creado inicialmente por Aristarco de Samos, y afirma que la tierra no está en el centro del universo. Es más, la compara con otro planeta más. Según Aristarco, y denfendido más tarde por Galileo y Copérnico, el sol está en el centro de nuestra galaxia, y todos los demás planetas, o errantes, como prefieras, giran a su al rededor. Se denominó heliocéntrico a este modelo.
En su momento, la gente no quiso aceptar que ésto era así, pues influenciados por la iglesia, creían tener la certeza de saber que el universo lo había creado Dios, y que la tierra tenía que estar en el centro porque el ser humano es el ser más importante de la creación.
Pero, a día de hoy, sabemos que el modelo correcto es el heliocéntrico, nos guste o no. Sabemos que giramos al rededor del sol, junto con las demás errantes, por lo que la tierra debería ser considerada una errante más.


No somos el centro del universo, pero eso no lo hace menos hermoso, menos digno. Al contrario.

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