Un sol que no alumbra.
Y bailamos bajo la lluvia, hasta que nos dolieron los pies. Sólo Madrid fue testigo de nuestra historia. Solo Madrid puede contar cuantas caricias nos dábamos por minuto, cuantas veces se tocaron nuestros labios en una tarde, y cuantas miradas se perdieron en el sol. El sol que esa tarde era más oscuro que nunca. El sol que esa tarde, nos obligó a despedirnos para siempre... [TL]
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